Cómo los Moodboards cambian el concepto de tus diseños

Todo el mundo tiene su propia concepción de los atributos en cuanto al diseño se refiere, así como de los colores, adjetivos, tamaños y un sinfín de cosas. Si por ejemplo hablamos de crear un logotipo con el azul como color principal de la paleta, todo el mundo va a imaginarse un color diferente de azul en su mente: azul cyan, azul celeste, azul oscuro, azul marino, azul cielo, azul turquesa... Mientras que el color que había en tu mente era más bien un azul eléctrico. O no sería la primera vez que alguien me quiere describir su proyecto como glamuroso, chic y moderno, y yo en mis adentros opino justo lo contrario y viceversa.
Todos estos conceptos tienden a ser muchas veces subjetivos, pero para visualizar mucho mejor las ideas, siempre podemos orientarnos mediante los moodboards, tu gran aliado en comunicación para que todo el mundo quede de acuerdo en la dirección estética de un proyecto.
Qué es un moodboard
Un moodboard viene a ser una representación visual de ideas y conceptos mediante la disposición de imágenes, textos, gráficos, patrones o más materiales de diseño para representar o evocar un estilo o tono concreto.
No es una disposición cerrada, se pueden ir añadiendo más elementos para enriquecer la idea y asentar las bases de la estética visual del proyecto; y no es necesario un solo formato como representación, pues los moodboards pueden ser físicos o digitales.
Ventajas de hacer un moodboard
Diseñar o presentar moodboards ayuda a comunicar de cara al equipo o al cliente pero también te ayuda a tener una documentación de ideas y entrar un poco en una cadena de inspiración que, por lo menos a mi, me hace saltar de un concepto a otro en cadena manteniendo mi mente muy creativa, receptiva y muuuuuy inspirada. Pero eso no es todo lo que te puede ofrecer como beneficio:
Visualiza ideas abstractas: a menudo se puede trasladar mucho mejor adjetivos e ideas abstractas a imágenes que a palabras. Los medios visuales son una forma genial de comunicar y expresar objetivos y conceptos, y estos tableros sirven de inspiración cuando los diseños son difíciles de articular o cuesta ponerlos en marcha por la dificultad de los conceptos.
Visión de conjunto: como punto de partido son perfectos, pero como no es una opción cerrada, te permite agregar y quitar imágenes que se ajusten más o se ajusten menos, más que nada porque una imagen única no transmite tanto como cuando juntas varias para explicar una idea abstracta. Esto ayuda a los miembros del equipo a no perder el rumbo y a concentrarse en el plan y conceptos originales.
Ayuda a mantener la coherencia de la marca y la identidad: es una herramienta de referencia con la que los equipos pueden asegurarse de mantener un uso de marca coherente por qué evoca el conjunto de imágenes. Además, puede ayudar también a crear una representación visual mucho más tangible de lo que quiere representar la empresa de cara al público.
Cómo hacer un moodboard
Existen muchas formas, y, actualmente, existen también muchas herramientas digitales muy sencillas de utilizar: Miro, Mural, FigJam... pero si las pizarras digitales no te van tanto, siempre tienes la vieja confiable en papel, impresora y post-its. Pero independientemente de cómo te sientas más cómodo, los pasos siguen siendo los mismos para llevar tu tablero a la vida:
Lluvia de ideas e inspiración: antes de ponerse manos a la obra hay que poner al equipo de acuerdo en cuanto a la dirección y al tema principal, por lo que como siempre, resulta útil una lluvia de ideas. Durante la sesión, se debe debatir sobre las palabras clave y la estética que se va a seguir para que todos puedan contribuir a enriquecer el diseño.
Recopilar elementos y materiales: cuando se ha acordado la dirección que tomará el proyecto, se pueden empezar a recopilar elementos con los que se representarán las ideas. Llegados a este punto de hecho, es cuando más se necesita una mente abierta y creativa, así que tampoco tienes que tener miedo de salirte de lo convencional y combinar elementos que por si solos pueden evocar algo diferente. Un tip para este paso es no solo estar en búsqueda de imágenes y textos, sino también el uso de formas, patrones y gráficos ayudan a asentar mucho mejor los conceptos, y una maquetación visualmente atractiva también puede ayudarte con la estética que estás buscando representar.
Revisión: una vez que se han reunido los materiales y se ha montado el puzzle, los colaboradores se pueden turnar para ofrecer feedback, añadir más cosas o quitar otras, de esta manera todas las opiniones pueden tomarse en cuenta para lograr el objetivo deseado. Esta curación del diseño permite que además de más creativo y centrado, todo el equipo se alinee más con la estética que se seguirá.
Conclusiones
Los moodboards son grandes aliados cuando se trata de presentar ideas y asentarlas, y si me lo preguntáis a mi: un rotundo sí que puedes aplicar a todo y que deberías aplicar a todo, tanto a diseño de UX, como branding, páginas web, interiorismo, paletas de colores... Ya no solo porque puedes comparar varios tipos de conceptos y adaptar lo que mejor encaje en el proyecto, sino que así el resto del equipo se hace una idea de hacia donde se encamina el diseño y puede expresar sus inquietudes o ideas mucho mejor, por lo que a nivel trabajo, se evita entrar en conflictos tipo "es que yo imaginaba otra cosa", "es que cuando dijiste X no pensé que era eso" y un largo etcétera.



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