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¿El minimalismo está matando al diseño?

4 jun 2025
7 min de lectura



Últimamente no dejo de leer, escuchar y ver en redes sociales, en mis círculos o en artículos de opinión sobre cómo el minimalismo actual está matando poco a poco al diseño de forma muy fatalista.


Sin embargo también es verdad que el propio minimalismo ya es de por si una corriente y un elemento de la disciplina del diseño en sí mismo.


Actualmente se ha adoptado como corriente y modo de vida el "menos es más", "vivir mejor con menos" y similares, y es cierto que yo me incluyo en esta visión de vida en la que prefiero espacios limpios, diseños simples pero con personalidad y evitar el horror vacui. Lo que me lleva a pensar que quizá somos nosotros los que estamos empujando la corriente actual del diseño al minimalismo por contexto actual.


Con eso tampoco estoy diciendo que necesariamente es una realidad que estemos matando al diseño, el minimalismo no deja de ser una herramienta y el diseño no deja de ser un movimiento evolutivo y adaptable. Hace poco escribí un post donde hablaba de cómo surgían las tendencias del diseño, haciendo hincapié justo en eso, cómo es el diseño el que se adapta a la realidad actual, por lo que es lógico pensar que realmente nos encontramos en plena evolución y cambio del diseño.


¿Y si lo que de verdad estamos matando es la narrativa, la historia y todo lo que hay detrás del diseño de forma más profunda y simbólica y pensamos que es el minimalismo es el que tiene la culpa?



Recordemos la historia


Si hacemos un repaso de historia del arte y viajamos a otras épocas encontramos diferentes corrientes artísticas tales como el Renacimiento, el Barroco, el Romanticismo, el Realismo... y un largo etcétera, encontramos que además estas obras están llenas de simbolismo, narrativa y significado, lo que tiene mucha más lógica teniendo en cuenta que el periodo en que situamos muchas de las obras que nos han llegado hoy día provienen de un contexto que responde a una necesidades muy diferentes a las actuales. Pero esto va mucho más allá que la pintura, se puede aplicar a la arquitectura, la literatura, la escultura, la moda y todo cuanto rodea el contexto histórico, todo estaba adaptado al momento y todo fue una evolución del periodo que lo precedía.



Inicio del minimalismo


Esta corriente apareció por primera vez en la Nueva York de los sesenta de la mano de artistas que comenzaban a rebelarse contra el arte del momento, el cual consideraban obsoleto y demasiado académico.

Tomemos como referencia estos datos, pues para estos artistas, el arte que se estaba desarrollando era demasiado rígido en cuanto a normas, por lo que quisieron desafiar los métodos convencionales entre varios medios sacrificando el dramatismo de las obras en busca de un sentimiento más frío en el que lo que importaba era la materialidad de la obra en sí. No querían seguir contando historias con exceso de expresionismo abstracto sino que buscaban crear impacto con el carácter físico que proporcionaba la propia obra.


Esta corriente se fue popularizando tanto en América como en Europa gracias a exposiciones, museos y comerciantes de arte a finales de los setenta, y efectivamente, esta corriente se vio tan bien acogida que volvió a evolucionar de manos de otros artistas que querían volver a desafiar la autoridad de los primeros minimalistas, dando a entender el profundo impacto que había causado el movimiento.



Contexto actual


Situando el minimalismo actual respecto a lo comentado más arriba, esta corriente se ha adaptado de nuevo al mundo que nos rodea.


Aunque friendly reminder, con esto tampoco quiero decir que el diseño actual carezca totalmente de simbología, narrativa, historia y significado. Ya que, como comenté más arriba, el minimalismo es también una herramienta, también requiere creatividad, equilibrio y saber adaptarlo.


La sociedad actual se refugia en este minimalismo que ofrece simplicidad, funcionalidad y reducción de elementos innecesarios ya sea por tecnologías nuevas, por salud mental, por la practicidad, por el servicio... y todo nace de las necesidades actuales.


Por parte de las tecnologías


La llegada de la tecnología supuso una revolución radical para las pantallas, pasando de comandos de texto a interfaces gráficas, táctiles, de voz e incluso interfaces cerebrales. Este proceso de evolución ha mejorado la interacción humana haciéndola accesible e intuitiva, por lo que es lógico pensar que la implementación minimalista era un bien necesario en pos de facilitar procedimientos de cualquier tipo tanto a personas que no han vivido toda su vida esta tecnología como para personas que han nacido con ella bajo el brazo.


Por parte de los paisajes urbanos


De las veces que he leído sobre este asesinato al diseño con el que comienzo el post se ha hecho sobre todo alusiones al paisaje urbano y dónde quedaron esas maravillosas farolas antiguas modernistas, los bancos del parque con diseños victorianos, o las fachadas coloridas modernistas que encontramos en barrios viejos, ya que todos estos elementos han sido remplazados por palos cuadrados con luces, bancos que ni reposabrazos tienen o fachadas de casas que parecen cajas de zapatos blancas.


Y es que la respuesta a todo eso es la funcionalidad y responder a las necesidades actuales. Está claro que una ciudad con todos esos elementos que además de funcionales también decoran son más bonitos, pero si le quitas todo lo que no aporta funcionalidad a un banco del parque para dejar un asiento hecho con tres maderas, pues, aparte de ahorrarte en materiales y dinero, es una forma de sacar el mismo producto más rápido respondiendo a una necesidad que encontramos en la manufactura rápida y barata que además ofrece el mismo servicio.


Por parte del contexto social


Respecto a este contexto, pondré a parte de mi generación como ejemplo y a mi misma, ya que es una situación que he encontrado más de una vez comentada tanto en mis círculos como en redes sociales.


En la época victoriana (y por supuesto, en muchas otras) tener mucho era un sinónimo de riquezas y recursos. Todos hemos querido tener siempre cosas porque las cosas significan que tienes la forma de hacerte con ellas, y por supuesto, conservarlas y dejarlas en herencia: un símbolo de estatus en cuanto a una pirámide de clases.


A partir de aquí, todos recordamos la casa de nuestros abuelos, atestadas de trastos de los que no se quieren separar, de cosas que saben que dejaran en herencia a nuestros padres o a nosotros mismos, o incluso, es posible que alguna vez hayas visitado una casa de campo o de pueblo cuyo interior es un recorrido a través del tiempo. Yo viví así mi infancia, tanto por parte de abuelos como por parte de padres, mi casa era un continuo viaje de pequeñas cosas que hacía años que nadie quería ni usaba, pero que ahí estaban. Todo lleno. Y además de cosas, muebles, todas las paredes llenas de muebles. Y por supuesto ropa, tres armarios llenos de ropa que nadie usaba, que tenía más tiempo en vida que yo y que por supuesto nadie debía tirar debido a un apego emocional inexplicable.


Esta es la realidad de mucha de mi generación, vivir entre demasiadas cosas, por supuesto no creo que sea la verdad universal de todo el mundo, pero si que es verdad que encuentro que los que hemos vivido así hemos adoptado mucho un estilo más desapegado en cuanto a cosas que no nos aportan, que no vamos a usar o que no necesitamos, encontrando un refugio en el minimalismo: pocos muebles, cosas necesarias, ropa que vayamos a usar, y todo lo demás, sobra. No hay más que ver cómo se ha popularizado también los estilos de vida de menos es más, con personajes como Marie Kondo y demás influencers que centran su contenido en enseñar a tirar cosas que no queremos, ordenar nuestra mente y ordenar nuestra vida diaria.


Por parte del contexto publicitario


Es una realidad que en la actualidad nos encontramos en un constante bombardeo de imágenes y de publicidad, lo que por supuesto dificulta que aunque queramos no nos fijemos muchas veces.


El minimalismo puede suponer la diferencia entre ver o no ver algo: imaginemos que estamos tan acostumbrados a encontrarnos con un soporte (como cartelería, bandas publicitarias, o de forma digital) con algún tipo de anuncio que ya ni queremos verlo, pero un día resulta que encontramos que el soporte ahora no tiene nada, o tiene un anuncio sin pretensiones, sin fondos, sin fotografías de personas. Jugar de esta manera con el diseño también es un recurso importante que podemos encontrar en el minimalismo publicitario, y puede resultar igual de impactante para la audiencia, ya que acostumbrados a esperar imágenes que quieran hacernos encontrar algo simbólico en su comunicación (como usar imágenes de personas que nos puedan representar, mensajes que nos hagan pensar, o colores que nos hagan girarnos) y no encontrar nada de eso, también es una forma actual de establecer un vínculo con la audiencia.


Por parte del diseño de producto


La parte tecnológica ya la hemos comentado, pero también podemos aplicar esta modernidad, facilidad de uso y funcionalidad al diseño de productos actuales, porque no es igual una silla de hace sesenta años que una actual, es cierto que si hablamos de estilo podemos buscar hoy día una silla con estilo de hace sesenta años, pero la forma en al que se ha hecho es muy posible que no sea como la de hace sesenta años, porque los procesos se han simplificado, porque las herramientas ahora son más asequibles, y por una gran lista de razones.


Los productos hoy día les pasa como al paisaje urbano o la tecnología, restan las cosas que no aportan nada, se busca la funcionalidad y que sea fácil de usar y de fabricar.



Conclusiones


Mi respuesta final y rápida a la pregunta es que no, creo que el minimalismo no ha matado al diseño. Pienso que es algo más relativo y que es mucho más posible que lo que haya muerto es esa extensa simbología y narrativa que en el pasado se le daba a todo y al apego emocional y a veces sin sentido. Nos hemos vuelto más indiferentes y fríos, tal como sugería el comienzo de la corriente minimalista, pero también a surgido como un mecanismo de defensa, porque es muy extenuante querer encontrar en cualquier cosa esta serie de características.


El minimalismo es una evolución natural del diseño que se ha adaptado a nuestra forma de vida rápida en la que de un día para otro todo cambia y no hay tiempo que perder buscando significado a las cosas, porque es esta sociedad rápida y globalizada la que tampoco te deja.





 
 
 

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