Mi proceso de diseño y cómo planeo mis proyectos
Actualizado: 31 mar 2025

El proceso de diseño es la metodología base para la creación de cualquier diseño desde las primeras ideas hasta el resultado final. Cuando contamos con una serie de pasos para llevar a cabo estas ideas, se vuelve mucho más eficiente y rápido el trabajo que hacemos.
En mi caso, siempre tengo la mente muy activa porque me encanta tener proyectos propios en marcha, abarcando a lo mejor, demasiados. No sería la primera vez que yendo a pasear o a comprar, me venga la idea de crear un packaging para una marca de mermeladas o quiera diseñar una APP (contando la parte del caso de estudio de User Experiencie) de reading journal, pero cuando se tienen tantas ideas tan diferentes entre sí, el desarrollo de éstas puede volverse caótico en la mente, así que a para no perder la cabeza en el intento, siempre sigo una serie de pasos que también son aplicables para llevar a cabo proyectos que no salen de mi cabeza.
Definición de objetivos
Con el objetivo, tenemos que ir más allá en cuanto a la creación de la pieza gráfica final, preguntarnos a nosotros mismos: ¿qué es esto que voy a hacer y para qué? Respondernos esto nos tiene que llevar al objetivo, si tu respuesta final es que no lo sabes, vas a tener que replantearte la idea.
Para poner un ejemplo, partamos de la base de que un cliente te pida el diseño de una tarjeta de visita para su negocio, ¿qué es esto que voy a hacer? Una tarjeta de visita para el negocio de mi cliente, siempre teniendo en cuenta las peticiones del cliente, si existe un branding al que ajustarse, colores específicos... ¿para qué hago esto? Para el cliente, que necesita un entregable práctico con la información de sus servicios.
En el caso de un proyecto personal es lo mismo, pero además podemos explorar otros motivos. Siguiendo con la idea de crear un packaging para una marca de mermeladas, ¿qué es esto que voy a hacer? Un packaging para una marca de mermeladas, en este caso, no habría más branding que el que yo quisiera, me ajustaría a los colores que mejor podrían reflejar las ideas de la marca, etc, ¿para qué hago esto? Aquí pueden pasar dos cosas, que quiera aplicar conocimientos de algo para afianzarlos mejor, o que quiera experimentar en algo, en el caso de la mermelada, podría aplicar un estilo de diseño concreto, o querría experimentar en la creación del propio packaging, que es de lo que menos experiencia tengo.
Investigación de información
En este paso es donde paso a conocer un poco más profundamente a la audiencia, el mercado y a la competencia para que voy a diseñar: por parte de la audiencia, necesito entender al grupo de personas a las que irá dirigido el diseño; por parte del mercado, necesito obtener información de las tendencias que se están usando o incluso intuir las futuras; y por parte de la competencia, entender qué es con lo que ellos cuentan, para no repetir y dar con el toque que distinga al diseño.
A partir de aquí, trato de contestar a la pregunta de: ¿hacia dónde tengo que encaminar el diseño? Y siguiendo un poco las indicaciones de arriba, me hago una idea de como debo proceder.
Siguiendo con los ejemplos de antes, en el caso de las tarjetas para un cliente, investigaría los tipos de diseños que se usan para el tipo de sector al que se dedica el cliente y además, los propios negocios que rodearían al cliente.
Por parte del proyecto personal para packaging de mermeladas, realizaría la misma operación, investigaría los tipos de diseños que aplican tanto en el etiquetado como para formato, si varían mucho en cuanto estilos, compararía varias marcas, y analizaría los diseños más populares y conocidos hasta los que menos, etc.
Inspiración
Una vez tengo los objetivos claros y he recogido toda la información que hacía falta, paso a la parte difícil, darme tiempo para interiorizar todo y asimilarlo. Este paso quizá tiene una línea difusa con el anterior, pero también existe y es necesario separarlo, porque ahora la cabeza está llena de imágenes e ideas y hay que ordenarlas todas para encontrar una solución que funcione. Hasta ahora veía imágenes de cosas y las analizaba, para descansar estas ideas para que se formen o se descarten, es cuando comienzo a abrir el programa que esté usando para diseñar y empiezo a apuntar o a colocar cosas en los márgenes exteriores de la mesa de trabajo: posible copy, imágenes de referencia, paleta de colores, apuntes del cliente o requisitos que no quiero que se me olviden...
Con todo esto medio montado como principio, paso a descansar las ideas buscando imágenes de proyectos o cosas en Pinterest o Behance, y cuando siento que ya lo tengo todo en orden, paso de nuevo al programa y comienzo a diseñar.
Primera propuesta y esbozos
Con todo lo reunido y la inspiración, empiezo a experimentar con varias propuestas y desarrollar las que vayan a funcionar y a encajar mejor, intentando siempre al menos presentar dos o tres propuestas que sean bastante diferentes entre sí.
En el caso de las tarjetas, para que el cliente también pueda participar y decirme hacia donde le gustaría que fuese el diseño.
Y en caso del packaging, para comparar y ver cuál creo que funcionaría mejor como propuesta para el producto final.
Ejecución y revisión
Cuando tenemos la propuesta que el cliente quiere tirar hacia adelante, centro el esfuerzo en pulir el diseño con todo lo pactado, y cuando creo que está listo, lo dejo aparcado. ¿Por qué? Porque generalmente al pasar horas y horas mirando y remirando, se tiende a no encontrar los fallos. Dejar de lado el diseño un tiempo hace que vuelva a verlo con una mirada mucho más fresca, pudiendo detectar errores o faltas.
Mejoras
Después de presentar el diseño final, nunca faltan los toques finales, tanto por parte del diseñador, como por parte del cliente, pero es parte del proceso final para que ambas partes queden satisfechas con el trabajo.
Conclusiones
Como conclusión final, decir que la cantidad de pasos ha ido variando en cuanto a proyecto, agregando o quitando, pero generalmente, este es el camino que recorro de principio a fin para dar vida a las ideas. A medida que he ido cogiendo experiencia, he conseguido agilizar y sintetizar mejor estos pasos, consiguiendo terminar antes sin que el proyecto se vea afectado a nivel calidad.
Contar con un proceso de diseño es esencial para mi, porque me permite ordenarme mucho mejor y trabajar de forma metódica, en parte también para poder comunicarme mejor por la etapa en la que me encuentro de cara al cliente o de cara al Project Manager/Director de Arte y que el trabajo siempre se pueda seguir de forma lineal.



Comentarios