Los absolutamente NO cuando diseñas logotipos

Diseñar un logo va mucho más allá que un dibujo que acompaña el nombre de tu negocio, trata de saber sintetizar la idea de lo que supone ese negocio; es con lo que la gente va a identificarte cuando piense en ti; es una conexión con quien mira, compra o se interesa en la marca; es la personalidad con la que transmites aquello que haces... El logo son muchas cosas, pero en esencia, el logo es tu representación física a nivel de marca, y como tal, no puede ser cualquier cosa carente de personalidad propia.
En un post anterior ya hablé sobre Branding y sobre Identidad Visual, dejando muy claro la importancia del logo en cuanto al diseño se refiere. Hoy, de lo que hablaré es de lo que NO se debe hacer a la hora de diseñar logotipos, precisamente para evitar que un logo caiga en desgracia a los ojos del público.
1 - No utilizar jerarquías visuales que permitan comprender el objetivo de la comunicación
El logo también es un mensaje a tu audiencia, lo que implica que los elementos deben estar organizados para que el espectador reciba esta comunicación de manera efectiva. Esto se logra mediante el correcto uso de tamaños y posiciones en los elementos, además de posibles recursos visuales para destacar lo importante. Como ejemplo, si un logotipo es el nombre de la marca complementado con un icono, los elementos tienen que tener un tamaño equilibrado entre ellos para que no se resten.
2 - Mal espaciado y alineamiento
Aquí podríamos entrar también en el apartado anterior respecto a una jerarquía coherente, si tu logo es el nombre de la marca y entre cada letra hay un espaciado desigual, aparte de quedar raro se pierde un poco de seriedad. Igual que si son dos palabras una encima de otra y el interlineado queda en negativo haciendo que se superpongan, pues visualmente puede afectar a la legibilidad y, de nuevo, pierde seriedad.
3 - Paletas de colores con malos contrastes o usar paletas diferentes a las de la marca
Respecto a los contrastes de las paletas, es importante que los colores del logo no hagan que ciertos elementos queden desapercibidos, porque entonces no se podrá apreciar del todo cómo es en su totalidad. Para asegurarte de una correcta aplicación de esto, puedes ayudarte de los recursos de color que ofrece el círculo cromático, y elegir una paleta siguiendo colores complementarios al color principal, análogos, una tríada... Pero si sueles tener problemas para armar paletas de colores, escribí un post sobre ello donde también dejaba una serie de recursos. O si te quieres asegurar a nivel web, existen páginas que te dicen cuánto contrasta un color con otro a nivel accesibilidad, como por ejemplo WebAim, que es súper sencilla de utilizar.
Por otra parte, rotundamente NO a usar diferentes colores de la paleta de la marca, pues esos colores son los que dan la identidad, no podemos tener todo un manual de Branding preparado con una serie de colores específicos, y luego un logo con una serie de colores que nadie sabe de dónde han salido, porque hace parecer que es algo que no pertenece ahí.
4 - Diseño con degradados, elementos demasiado detallados y cientos de colores
Cuando diseñamos un logo hay que tener en cuenta todas sus posibles aplicaciones, a nivel físico, como puede ser merchandising de empresa o materiales impresos, y a nivel digital, como puede ser en una web.
En ambos casos los degradados pueden presentar una dificultad a la hora de reproducirlos, además que con la llegada digital, las tintas planas han ofrecido una comodidad mucho mayor en ese sentido, por lo que agregar degradados hará que tu logo también se sienta muy anticuado e incluso hacer que se reduzca la legibilidad.
Con los elementos detallados también tenemos ese problema, se puede llegar a perder legibilidad y ser difíciles de reproducir, en especial en formatos pequeños, por lo que a nivel gráfico, también restan.
Y siguiendo en la línea de lo comentado más arriba con las paletas de colores y las aplicaciones a nivel físico y digital, tener muchos colores en el logo puede representar también un peligro en cuanto a la coherencia y a que los colores no queden bien entre ellos, obviando por supuesto, los costes de aplicaciones en productos físicos (bastante caros cuando pasas de 3 tintas), la posible reducción de legibilidad y una larga lista de inconvenientes.
5 - Utilizar muchas tipografías
Esto si que es un rotundo NO, lo normal es usar una sola tipografía, o, de esa misma tipografía, las de la misma familia, combinando a lo mejor Regular con Bold, o Thin con Black para generar contrastes. Como mucho, el máximo pueden llegar a ser dos tipos diferentes de tipografías, pero entonces hay que asegurarse de que se complementen bien entre ellas.
Aquí te dejo un post donde hablo sobre cómo elegir tipografías por si te interesa saber más.
6 - Hacerlo demasiado obvio
A la hora de acompañar el nombre de la marca, lo más fácil es hacer un logo de lo que vende, y ese, suele ser un error de novato. Si pensamos en grandes marcas, por ejemplo Nike, que vende ropa deportiva, su logo no es por ejemplo una zapatilla de correr, ni una pelota; si pensamos en Apple, que vende sobre todo móviles, no tiene un logo de un móvil; y Starbucks no usa una taza, ni un grano de café como logo.
Y con todo esto te quiero decir que todos esos logos tienen una personalidad propia, son iconos representativos, no hay por qué hacer un logo de lo que vendes exactamente porque eso acaba siendo lo más fácil: delegar la imagen de tu cafetería a una taza de café, o tu panadería a una espiga. Y es que aunque es una forma fácil de identificar tu tipo de mercado, acaba encasillándote, porque quien no te dice que esa panadería con su logo de espiga no hace también pastelería, o café, o caterings. Pero tampoco estoy solucionando el logo de esta panadería diseñando un café-pastel-pan-encima de un plato, porque tampoco estamos buscando eso, lo que buscamos es una representación con personalidad que te diferencie de esa panadería que hay en la misma calle que tú a 200 metros.
7 - Ignorar adaptabilidad y versatilidad
Las aplicaciones han sido mencionadas más arriba, tanto a nivel físico como digital, por ello a la hora de diseñar los logotipos también se entra en las posibles reducciones de estos. Es decir, imaginemos un logo como el de Carrefour, que viene a ser la palabra Carrefour y dos flechitas que tienen en medio una C, en formatos grandes no hay problemas, se ponen ambos elementos y se reconoce bien, pero si tenemos que reproducirlo en los polos de sus empleados, encontramos que tienen solamente bordada la C de las flechitas y sigue siendo reconocible.
Conclusiones
Diseñar un logo no es un trabajo tan fácil como pensamos, como siempre digo: todo vale, pero no TODO vale; y estas son una serie de pautas básicas que puedes seguir a la hora de diseñar para evitar crear un mal logo.



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